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jueves, 13 de octubre de 2011

Historia

Desde que era pequeñita siempre he estado rodeada de agujas, hilos, botones... mi abuela fue modista y toda su vida ha estado cosiendo, incluso en la actualidad a la edad de 91 años aún sigue dando puntadas.
Ella me proporcionó mi "primer kit de costura" consistente en un trocito de fieltro con varias agujas, bobinas de hilo, dedal diminuto y unas pequeñas tijeras. Cuando estaba cortando telas siempre le preguntaba si podía coger los trozos que sobraban y con ellos trataba de imitarla preparando modelos exclusivos para mis barbies.
También me enseñó a tejer lana con el consiguiente regalo de unas pequeñas agujas y un par de madejas de lana, y por supuesto mis barbies empezaron a tener múltiples bufandas.
Al llegar a la adolescencia  abandoné mis muñecas y empecé a utilizar mi kit de costura para estrechar vaqueros, mover botones y demás arreglos que se me antojaban para dejar mi ropa más moderna.
En el momento que me fui de casa, mi madre tenía preparado un regalito de mi abuela y suyo consistente en una cajita de cartón con un letrero que ponía "costura" para no dejar lugar a dudas y en su interior todo lo necesario para hacer arreglos básicos.
A pesar de mis antecedentes, lo mio con la costura siempre había sido un leve coqueteo hasta hoy en día que motivada por la gran cantidad de bodas de amigos y consciente  que  un tocado parece darle un aire diferente al vestido, empecé a hacérmelos a mano con materiales que tenía por casa para ahorrar un poco en el desembolso total que suponen estos eventos. A raiz de la aceptación que tuvieron, comencé a crear nuevos diseños y por eso hoy me encuentro aquí, para comenzar esta nueva aventura entre agujas e hilos, mis fieles compañeros desde la infancia.